Tag Archives: Preferencias gustativas

¿Cómo se desarrollan las preferencias gustativas?

8 Abr

¿Dulce o de salado? ¿Cuáles son los factores que afectan a la hora de preferir un alimento u otro?

La mayoría de nuestras preferencias en cuanto a los sabores no están predeterminadas biológicamente, sino que suelen estar relacionadas con algún tipo de experiencia. Aunque existen ciertos factores genéticos que provocan diferencias en la percepción de los sabores, es más normal que las similitudes en las preferencias gustativas reflejen experiencias parecidas con distintos tipos de sabores y alimentos. La configuración de las preferencias gustativas comienza en el útero y continúa durante el resto de nuestra vida.

La leche materna influye en las preferencias

Los sabores naturales de algunos alimentos (ajo o vainilla) pueden detectarse en la leche humana entre 1 y 2 horas después de su consumo. El sabor de la leche materna también podría influir en las preferencias del recién nacido. Por ejemplo, unos científicos americanos demostraron que los niños cuyas madres habían consumido zumo de zanahoria entre embarazo y el cese de la lactancia preferían cereales con sabor a zanahoria durante su infancia, en comparación con un grupo de control cuyas madres no lo habían consumido.

El condicionamiento de preferencias y aversiones

Una vez que se acepta un sabor o alimento, esto también puede influir en la preferencia y aceptación de otros nuevos. Este fenómeno, denominado “aprendizaje sabor-sabor”, implica que es más probable que se acepten nuevos alimentos si se combinan con platos conocidos que si se consumen solos. Sin embargo, este efecto es más pronunciado en relación con estímulos gustativos negativos. Si las propiedades sensoriales de un alimento se relacionan con sensaciones o reacciones negativas (náusea, vómitos durante o tras el consumo), se desarrolla una aversión hacia este alimento que puede continuar durante el resto de la vida (llamada “fenómeno de la salsa bearnesa”). A menudo no importa si el alimento es la causa real de esta reacción o simplemente se ha consumido poco antes o después.

En todo caso, las sensaciones positivas también pueden modelar la preferencia por un alimento. Por ejemplo, estudios realizados con ratas han mostrado que, tras un tiempo, estos animales preferían las versiones más caloríficas de ciertos alimentos antes que sus equivalentes menos calóricos. Habían aprendido que experimentaban reacciones positivas con alimentos de mayor densidad energética que no aparecían con los menos calóricos. Este efecto se ha llamado “aprendizaje sabor-nutriente” y también se da entre las personas. La preferencia por platos con un gran contenido energético y grasas también viene modelada por el contexto social. A los niños suelen gustarles los alimentos que han comido en situaciones agradables y suelen rechazar los platos relacionados con algo negativo.

Este aspecto se fomenta más por la selección de los alimentos consumidos en ocasiones específicas. Los alimentos más suculentos (alta densidad energética y alto contenido de grasas y azúcar, como los postres) suelen servirse en ocasiones placenteras como celebraciones o cuando nos visitan invitados. Por el contrario, los alimentos considerados menos apetitosos, como las verduras, suelen consumirse bajo presión: a quién no le han dicho alguna vez “Cómete las verduras o no hay postre”. Esto ocasiona una conexión doblemente negativa y a la vez aumenta la popularidad de platos más energéticos y la aversión hacia alimentos menos apetitosos.

Os dejo con una foto de unas fresas, que están de temporada y apetecen un montón! Para que se os haga la boca agua… 🙂

Para más información sobre preferencias gustativas:

http://www.eufic.org/article/es/page/FTARCHIVE/artid/desarrollan-preferencias-gustativas/

Anuncios